Tiempo Falconiano

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Confianza en el venezolano

Se acepta la complejidad de la realidad de la humanidad. Si se reuniera a los mejores pensadores, filósofos, científicos, poetas, artistas y en general a lo mejor en espíritu y mente, para analizar la situación de la humanidad, lo más probable es que no llegaran a una conclusión unánime, y recomendaran vivir bajo incertidumbre. La humanidad demuestra su creciente capacidad, muestra de lo cual es “la conquista del espacio”, el continuo progreso en materia de ciencia y tecnología, 5G, y otras grandes realizaciones, pero también sus deficiencias, muestra de lo cual es su fracaso en construir un modelo para combatir el cambio climático muy amenazante. Se ve el abismo, pero hay conciencia de que se debe regresar realizando los cambios civilizatorios profundos y de largo plazo que se requieren, especialmente los que tienen que ver con la concienciación, el placer del espectáculo y otros similares. El hombre tiene la necesidad vital de preservar su destino, y al respecto es muy importante comprender que más allá de todos los recursos humanos, naturales y de diverso tipo que se requieren, y con los cuales se puede contar, se necesita algo imprescindible, lo cual es la confianza del hombre en su capacidad para triunfar en esta empresa. Se debe recalcar lo vital y determinante que es la confianza del  hombre en si mismo, algo imprescindible para la gerencia y ejecución del proceso de aplicación de todos los recursos. La humanidad tiene la esperanza que no se pierde porque confía en el hombre. Los venezolanos tenemos que confiar en el destino de la humanidad y participar como nos corresponde en el proceso de preservarla. Del mismo modo, necesitamos vitalmente confiar en nuestra capacidad para recuperar a Venezuela, la cual cuenta sobradamente con los recursos requeridos para esta finalidad, trátese de petróleo, tierra, localización geográfica y todos los que nos posibilitaron, no hace mucho tiempo, progresar muy satisfactoriamente. PDVSA, una de las empresas petroleras más importantes del mundo; las orquestas sinfónicas juveniles e infantiles, el Plan Gran Mariscal de Ayacucho, la universidad venezolana, la infraestructura general del país, destacándose la generación de energía hidroeléctrica; y en general toda una realidad de mejoramiento progresivo. Sin embargo, se debe reconocer que uno de estos recursos llegó a escasear, el recurso humano, como consecuencia de un muy costoso proceso de deterioro, especialmente moral, que dañó muy significativamente el sistema general del país, particularmente el sistema político, y así el desempeño del estado venezolano, fundamentalmente el poder ejecutivo. En consecuencia, se cree que recuperándose nuestro recurso humano es posible recuperar a Venezuela y volver a disfrutar de un bienestar justo y digno para cada venezolano. Se puede continuar este razonamiento y demostrarlo satisfactoriamente, pero parece ser suficiente decir que si el ser humano puede confiar en que la humanidad superará todos sus problemas tan grandes, también, y con menos duda, se puede confiar en que el pueblo venezolano puede concretar una realización semejante. En consecuencia, los venezolanos podemos “esperar” que rectificaremos, y así podemos “confiar” en que los ciudadanos construiremos un sistema eficiente que, junto con el debilitamiento progresivo del gobierno, pueda recuperar a Venezuela y reencauzarla por el camino del progreso y bienestar justo y digno.

Por Douglas Játem Villa

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