Sorpresivamente arribó a Amuay el Contralmirante Wolfang Larrazábal (1959)

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El Contralmirante Wolfang Larrazábal arribó la mañana del jueves 12 de febrero de 1959 a los muelles de Amuay a bordo del destructor “Almirante Clemente”, procedente del puerto de La Guaira, y que lo llevará luego de esta parada en tierras paraguaneras rumbo a Chile.

La presencia del expresidente de la Junta de Gobierno causó gran algarabía, los periodistas estaban confundidos sobre el motivo de la llegada de Larrazábal al estado Falcón. Sin embargo, mucho se especulaba sobre la visita de este militar a quien debemos la democracia del país, una fuente informaría al diario La Mañana que el buque donde viajaba el contralmirante había parado en costas falconianas parar tomar combustible.

Sin embargo, el mismo Larrazábal justificaría a los periodistas el motivo de su presencia, ¿Qué les pasa caballeros, que los veo tan alterados? Preguntaría a los reporteros acompañado de varios oficiales del ejército y de la marina. Con su característico buen humor, el contralmirante habló de béisbol y luego fue bombardeado con preguntas, algunas de las cuales consideró “indiscretas” limitándose a sonreír maliciosamente.

Periodistas: ¿Contralmirante se dice por aquí que Caracas y los estados centrales deploran profundamente su partida?

Larrazábal sonreía y agregaba: – Uno hace amigos, sencillamente.

Periodistas: ¿Cómo ve Ud. la actual situación del país?

W.L.: – Magnifica. Los venezolanos deben sentirse dichosos en el momento de la toma de posesión del presidente electo, es un paso definitivo al retorno de la constitucionalidad nacional.

Periodistas: – ¿Por qué no esperó el día de la toma de posesión del presidente Betancourt?

W.L.: – Debo estar en Chile lo antes posible.

¿Pero ahora está todavía en Venezuela, y son pocas las horas que faltan para la realización de la ceremonia?, apuntó el periodista del diario la Mañana.

W.L.: Vienen ustedes por la goma, amigos míos. ¿No podrán moderar un poco la velocidad?, respondía Larrazábal cruzándose de brazos y resignándose al bombardeo de preguntas que le venía.

– Recuerden que soy un oficial en servicio activo y no político, respondió.

Periodistas: ¿Usted es partidario que se rompan relaciones con el gobierno de Chapita?

W.L.: Si los argumentos son obvios.

Periodistas: ¿y qué opina de los enemigos de la democracia venezolana?

W.L.: Que hay que darles por la cabeza cada vez que se sacudan para amenazar la tranquilidad constitucional del país.

Periodistas: ¿Por qué viaja usted en medio de tanto silencio?

W.L.: A los marinos nos gusta la soledad

Cambiando un giro de la conversación un reportero preguntó al contralmirante Larrazábal sobre la posibilidad de que Venezuela jugara la Serie del Caribe del béisbol.

W.L.: Chico sí, yo creo que esta vez si ganamos, Oriente esta que no masca.

La entrevista seguía desatándose en un ambiente de franca cordialidad. El contralmirante y los fablistanes conversaban animosamente y sobre diferentes tópicos.

W.L.: Ya ven ustedes como son las cosas, hoy estoy pasando con ustedes aquí en Falcón mis últimas horas en Venezuela.

Tampoco nosotros pensamos que íbamos a ser los últimos periodistas en entrevistar al expresidente de la junta de gobierno antes de su partida al extranjero.

Larrazábal no quiso despedirse sin antes dar un saludo a los trabajadores de Falcón, escribiendo en su libreta personal lo siguiente: “Hoy dejo un saludo cordial a todos los trabajadores falconianos, a quienes les deseo muchas felicidades en unión de sus madres, esposas e hijos”.

Aprovechando la ocasión de su presencia en tierras falconianas se le preguntó sobre la celebración del primer centenario de la Federación, contesto:

W.L.: Lamentablemente los venezolanos nos hemos olvidado de la Federación y de lo que ello significa. Hace falta más preocupación por las cosas de nuestra historia, dijo.

Periodistas: ¿Participará en otra contienda electoral como candidato presidencial?

W.L.: – Señores, no soy político. Miren lo que me sucedió por compartir con el pueblo la celebración del 23 de enero. Creo que es mejor callar.

Un viajero amigo del Contralmirante entró en esos momentos al salón de conferencia de la Creole, donde se desarrollaba la improvisada rueda de prensa, y al verlo exclamo sorprendido:

“Wolfang, yo te hacía lejos”.

W.L.: – Ya lo estaré – riposta el Contralmirante. Luego se despidió de los periodistas.

Su presencia en tierras falconianas, cuando toda Venezuela pensaba que viajaba en alta mar, sigue resultando misteriosa e interesante.

El material periodístico pertenece a la hemeroteca del diario La Mañana

Director: Atilio Yánez Plaza

Recopila: Mario Pialli

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