Se exprime hasta la última gota de sangre a Falcón

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Éramos pocos y parió la abuela. Aumentan los casos de Covid-19 en Venezuela. Un estado venezolano entregado a manos de los enemigos de la raza humana: los socialistas.

Estamos reviviendo escenarios que creímos haber superado. Subestimamos la crisis y sus creadores. Nos encerramos en la “normalidad” ficticia que nos marcó el último trimestre del año pasado donde la Nutella estaba por todos lados. El más pobre portaba 20$ en su bolsillo. La inauguración de los bodegones nos tenían atónitos y desconcertados, pero nos gustaba lo que veíamos.

Las conversaciones entre vecinos llegaron a cambiar. Se hablaba de compra y venta de inmuebles de segunda mano. Carros y equipos electrodomésticos usados. Con la Caroreña en mano, la música a todo volumen y el gasto de los pocos dólares –no se sabe de dónde vienen esos dólares— inició el 2020 y vaya que nos ha sorprendido.

Luego de unos pocos meses llenos de innumerables acontecimientos, de pronto llega la cuarentena al país y Falcón no escapó de ésta.Aquella burbuja explotó. Se acabaron los dólares, las compras, la Caroreña, la movilización política, la Nutella sobre la mesa y el pago del camión cisterna en dólares para surtirse de agua. El pánico, el miedo y la desinformación galopaban estableciendo una matriz de opinión en los falconianos:¡Moriremos de hambre!
Frases y sentimientos revivieron, escenarios de conflicto social reaparecieron con mayor fuerza — ¿Un Dejá vu? Pareciera que despertamos de la fantasía China-socialista, la que nos intentaron inocular algunos “intelectuales, economistas y algunos actores políticos a finales del 2019”. 

¿El régimen detrás de esto?

Anuncian dos casos de Covid-19 y sospechosamente solo se contagiaron dos niños. El acceso a este acontecimiento que privó a los taquenses fue difícil. En la opinión pública empezaron a tejerse preguntas cargadas de lógica que dejaban entredicho la versión “oficialista”. Pero no es todo. Las protestas de agua en Paraguaná y en el resto de Falcón empezaron a brotar con la misma fuerza como brotó el Covid-19 en Europa.

En Falcón jamás se ha respetado el confinamiento. ¡Nadie aguanta el rugir del estómago vació! Es aterrador ver las multitudes en el mercado viejo de la ciudad de Coro o en los establecimientos de comida en el centro Punto Fijo. Mujeres y hombres delgados, con zapatos rotos, el bolso tricolor, el tapaboca sucio y debajo de la nariz, tratando de salvarse del hambre 5$ o menos. 

Se observan a los ciudadanos cargando pequeñas porciones de víveres, un pequeño surtido de hortalizas y un puño de carne en sus manos. Las compras son rápidas y pocas. Todos apresurados para que nos les agarre las 2:00 pm en la calle. 
Pero otros miles pidiendo comida, quejándose, descalzos, mal olientes; un semblante pobre.
Basta con ir a otros pueblos y ver a niños, jóvenes y adultos cargando agua. Reclamando por un tobo del vital líquido para una familia de cinco integrantes. Es suficiente con hacer una introspección para darse cuenta que la región está hundida en las drogas, la hambruna, la sed, la escabiosis  y que posiblemente; tras el regreso de venezolanos por los caminos verdes y los vuelos autorizados por el régimen,  los contagiados por coronavirus vayan en aumento como han ido en aumento los cuadros de hambre en el estado.

La realidad de una cuarentena altera nuestra existencia. Para los falconianos la prioridad consiste en tener agua, luz, comida y justicia. Pero también un cambio de vida. ¿Les juzgamos por pensar así? Creo que no. Creo que somos víctimas de un experimento moderno de control y dominio donde perforar el alma y establecer una conducta de dependencia y apego hacia el violador es el objetivo. Me pregunto: ¿Estarán aplicando el experimento de la Prisión de Stanford? 
Como sociedad nos robaron  el sentido de civismo, derecho, justicia y progreso. Ya no importa la política aunque sus actores digan lo contrario. Son políticos y mienten. Siempre han estado divorciados de la sociedad civil. Las protestas y válidas exigencias terminan en la Cárcel. Los hombres dignos que han querido reflejar la verdad terminan en la cárcel. La osadía de nuestras mujeres terminan ahogadas por bombas lacrimógenas o sobornadas por los uniformados. Se tortura por el sistema de medios públicos, se roba, se mata, se exprime hasta la última gota de sangre a Falcón.
Mientras se allana el camino para un proceso electoral sin garantías, en el estado Falcón el bachaqueo de la gasolina es la nueva modalidad de pago para algunos uniformados, aceptado en la perforada falconianidad. El experimento de Maduro está dando resultados positivos que nos indican que estamos dispuesto a pagar lo que sea  y a quien sea por unos litros de gasolina, pero tampoco dejemos de lado el negocio del agua potable. Sigue siendo rentable para una cúpula que no tiene cabeza, pero sí tentáculos.

Protestan en Carirubana a favor del presunto narcotraficante
Emilio Martinez (Chiche Smith)

Mientras se termina de desangrar lo que nos queda, aceptamos con agrado y con argumentos religiosos el apoyo de los narcotraficantes. El negocio del hambre con necesidad cobra mucha fuerza en medio de la pandemia. La gente agarra su bolsa de comida sin importar su procedencia. Al final, todos saldrán a defender lo impensable hace dos décadas.
Nos desangran y venden la sangre.¡Nos volveremos a leer!

Jhonattam Petit

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