Reflexiones del Pastor: Participación y corresponsabilidad – I

Comparte

Desde nuestros primeros años de vida, lamentablemente y por lo general, somos educados para ser egoístas. Muchas veces nuestros padres y mayores nos enseñan que lo importante somos nosotros mismos y que los demás vienen en segundo lugar, si acaso. De igual manera en muchos hogares no se nos educa para la corresponsabilidad.

Igualmente sucede en la sociedad: todo queremos que nos lo resuelva el gobierno de turno. Es usual ver a las puertas de la alcaldía o de la gobernación a muchas personas esperando las dádivas de los gobernantes para resolver los más variados problemas personales o comunitarios. Se nos ha educado para tener el criterio de que yo no tengo por qué contribuir a las soluciones de los problemas sociales sino, que tienen que ser los gobernantes de turno y los políticos los que nos resuelvan las dificultades. Es decir, solo pienso en mí y que cada quien se las arregle por sí mismo y si hay un problema social que el gobierno lo resuelva. Yo me limito a votar cada vez que haya elecciones y más nada. Muchos católicos le huyen al compromiso con la sociedad, pues, consideran que navegar en esas aguas representa un gran peligro ya que lo más seguro es que se caiga en la corrupción, la mentira, el facilismo, etc. El Concilio Plenario de Venezuela (CPV) nos dice al respecto: “Se constata en algunos cristianos una actitud pasiva en participar en la vida de sus comunidades y del país, dejando a un lado la responsabilidad social y política, la cual es insoslayable para cualquier persona como miembro de una sociedad. Esa apatía e indiferencia contraría el compromiso cristiano con la comunidad para la construcción de un nuevo país.  (CPV. Doc. 3 # 69)

Eso sucede hasta en el ámbito interno de la Iglesia. Se piensa que sólo los sacerdotes, las religiosas y los obispos son los únicos que tiene responsabilidades en la evangelización y la pastoral de nuestras parroquias y diócesis. El mismo CPV nos dice que “hay una deficiencia en la comprensión de la teología del ministerio y del sentido de corresponsabilidad pastoral del Pueblo de Dios, lo cual se traduce en una actitud individualista, sin clara conciencia colegial y de solidaridad, con escasos signos de comunión de bienes, y que en la práctica se hace explícito en un monopolio o concentración de decisiones y funciones.” (CPV. Doc. 2 # 16)

Esta es una triste realidad que estamos viviendo en nuestro país y en nuestra Iglesia. No nos comprometemos y todo se lo dejamos a un pequeño grupo de políticos o a los sacerdotes y las religiosas en el ámbito eclesial. Y no tenemos conciencia de nuestra responsabilidad en la construcción de un país y una sociedad más justa, más humana y más solidaria.

Ya en el Evangelio encontramos ese llamado que Jesús nos hace de comprometernos en esa lucha por un mundo mejor. Pero, voy a citar solamente el Evangelio de Mateo: “Entonces el Rey dirá a los que están a su derecha: «Vengan, benditos de mi Padre, y tomen posesión del reino que ha sido preparado para ustedes desde el principio del mundo. 35 Porque tuve hambre y ustedes me dieron de comer; tuve sed y ustedes me dieron de beber. Fui forastero y ustedes me recibieron en su casa. 36 Anduve sin ropas y me vistieron. Estuve enfermo y fueron a visitarme. Estuve en la cárcel y me fueron a ver.»37 Entonces los justos dirán: «Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te dimos de comer, o sediento y te dimos de beber? 38 ¿Cuándo te vimos forastero y te recibimos, o sin ropa y te vestimos? 39 ¿Cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte? 40 El Rey responderá: «En verdad les digo que, cuando lo hicieron con alguno de los más pequeños de estos mis hermanos, me lo hicieron a mí.»” (Mt.25, 34-40)

En esta cita podemos ver que el Señor nos llama a comprometernos con el hermano. Y en palabras más actuales: nos llama a construir un país mejor, como responsabilidad de todos y no de unos pocos.

Finalmente cito de nuevo al CPV: “Ante la dramática situación económica, social, política y ético cultural del país, la Iglesia en Venezuela se siente interpelada por las palabras del Señor: “En verdad les digo que cuanto hicieron a uno de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicieron” (Mt 25, 40).” (CPV.Doc.3, 77)

+Mariano José Parra SandovalArzobispo de Coro

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *