Pablo Neruda en Coro (1959)

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El 20 de febrero de 1959, ante la naciente democracia en Venezuela, en su primera capital, se celebraba los 100 años de la gesta de la Federación, que contó con diversos actos institucionales, políticos, religiosos, artísticos y culturales. Pero quizás el más esperado, era la intervención de un invitado muy especial, un intelectual extranjero poco familiarizado con el movimiento histórico de la Federación, pero sin embargo no dudó en mostrarse interesado, en venir y conocer a Coro y ser quien clausure los actos del Centenario de la Federación, así lo anunciaba al diario La Mañana, Ildemaro Alguindigue, miembro del comité Pro-Centenario.

La mañana del 20 de febrero comenzaron los actos con una Solenme Te Deum en la Catedral de Coro, continuando con una ofrenda floral en la Plaza Falcón que contó con la asistencia de los Ministros de Interior y Exterior, doctores, Luis Augusto Dubuc e Ignacio Luis Arcaya, los senadores Rómulo Henríquez y Francisco Faraco, en representación del Congreso Nacional de la Republica y representantes de diversas instituciones públicas al pie de la estatua del Mariscal Falcón.

Sin embargo, el acto que alcanzó mayor resonancia tuvo lugar la noche de ese 20 de febrero de 1959 en el Teatro Alcázar de Coro, allí, el gran poeta chileno Pablo Neruda clausuro los actos del primer Centenario de la Federación con un recital que recibió los aplausos del público coriano que plenó todas las localidades del lugar.

El acto comenzó según la nota de prensa del diario La Mañana, a la hora fijada en el programa con las palabras de presentación a cargo del poeta Hugo Fernández Oviol, relata la nota que “con voz ardida de emoción”, el presentador hizo una breve apología del poeta universal de América y de su obra, que, en medio de una ovación, apareció como un huracán en escena el autor del CANTO GENERAL, comenzando su recital.

Neruda dividió su recital en dos partes, la de su poesía amatoria, contenido casi todo de “20 canciones de amor y una canción desesperada” y la de su poesía revolucionaria, que fue la parte más emocional, tanto que sacudió al público coriano que le tributaba al término de cada recitación.

Aunque Neruda no es un declamador y su voz es grave y triste, los poetas adquieren en su acento un tono de tránsita ternura, que lleva derecho al corazón de la audiencia el público asistente, aplaudió con severa emoción, los poemas “ODA AL AIRE”, “CANTO A LA POBREZA”, “CANTO AL AMOR A STALINGRADO” y “CANTO A BOLIVAR.

Pablo Neruda terminó su recital en medio de atronadores aplausos de los corianos que sentían como un extraordinario acontecimiento su visita y presentación para la cultura falconiana.

Tomado de la Hemeroteca del Diario La Mañana

Director Atilio Yánez Plaza

Crónica: Mario Pialli

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