Miel y Salmuera: Precisión

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Si pudiera ser precisa, les contara de alegrías, de la estrella que duerme debajo de mi almohada, del mar que me navega cuando lloro.

Si lograra ser puntual, escribiría un texto hecho de plumas, de alas de mariposa y pequeños aguijones de abejas.

Si fuera dueña de la síntesis del mundo, les dijera que de mis manos nacen árboles y de mis ojos brota un arcoiris al final del túnel.

Pero siempre divago y me pierdo, y me cuesta encontrarme para centrarme en historias que valgan la pena.

Entonces abro la maleta escondida tras la puerta y archivo las ideas que no terminan de llegar. Busco en el cajón de la cocina, saco los libros de recetas polvorientos, los cubiertos de plata guardados para ocasiones especiales, el mantel bordado de la abuela, me ato un pañuelo al cuello y me dispongo a tragarme mis palabras, siempre llenas de confusiones.

Si apuntara al blanco, si lanzara la carnada perfecta, si atinara en las decisiones, les susurrara el secreto del origen del universo.

Si tuviera las siete vidas del gato y la exactitud de su salto, les gritara desde el abismo, la absurda necesidad de sobrevivencia de este minuto redondo, en el que no ubico en el diccionario el sentimiento que me habita, para explicárselos de la A a la Z.

Ana Cristina Chávez – [email protected]

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