Megaelecciones. A votar

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El 21 de noviembre la inmensa mayoría de venezolanos con derecho al sufragio superaremos los mensajes apocalípticos de politiqueros autodenominados “líderes opositores”  apartados del camino democrático, cívico y constitucional, fracasados en todas sus propuestas para “liberar” al país, proponiendo conciertos de  salidas que han dejado en el alma del venezolano una especie de muerte de la esperanza, promoviendo la resignación, la entrega y la huida, descalificando y despreciando el intenso valor cívico y humano del sufragio como herramienta primaria y fundamental para sustituir gobernantes.

Si, de una vez por todas actuaremos por nosotros y no por lo que otros planifican y proyectan según sus intereses mezquinos y particulares. Decidiremos y participaremos racionalmente conscientes de los riesgos pero convencidos, que somos una fortaleza humana unida, ejerciendo el voto masivamente como expresión de nuestro descontento, podremos darnos cuenta del valor de nuestras acciones y del inmenso aporte que haremos en la restauración del sistema democrático. Rescataremos el valor de la lucha cívica, consciente y fortalecida en que si es posible el cambio dentro de las circunstancias y los peligros que acechan al sistema democrático dejando atrás el chantaje y la manipulación, daremos una lección positiva a la esperanza, reconciliación y propósito de desarrollo humano para salir de la crisis  

El enemigo más poderoso y fatal que tiene la oposición en Venezuela es la abstención, El abstencionismo en ninguna parte del mundo y mucho menos en nuestro país ha sido efectivo y contundente para resolver la crisis que agobia a los venezolanos.  

La abstención sin otra propuesta alternativa viable, demarcada en el tiempo y sólidamente estructurada pasa a ser sinónimo de una simple protesta, no genera mensaje político y contribuye a desmotivar al ciudadano, genera apatía e indiferencia al activista, al dirigente comunitario de base y atrofia las esperanzas de cambio.  

“Si el abstencionismo gana” no pasa nada, como hemos visto repetidamente 

El voto es nuestra voz en la democracia. Quien no vota no tendrá derecho después a criticar lo que los demás eligieron. Con toda la opresión, los riesgos y peligros de los sistemas autoritarios tener el derecho a expresarte es un privilegio.  

Las regiones y los municipios tienen dos décadas padeciendo los rigores de un gobierno indolente, desvinculado de soluciones a problemas cotidianos que afectan el espíritu y calidad de vida de todos los venezolanos, conocemos y padecemos el desastre en los servicios públicos, el retroceso criminal en el desarrollo, el desmembramiento de la historia, tradiciones y costumbres de nuestra comunidades  la ignorancia y ausencia de cualidades  en funcionario responsables de su dirección.

Este 21 de noviembre los ciudadanos, la base militante de los partidos políticos, su dirigencia media nos rebelamos desde el municipio y tomamos de manera consciente, deliberada, cívica, constitucional y humana la decisión de votar masivamente por los candidatos del cambio. Comienza así el compromiso histórico teñido de luz divina y esperanza creadora. Con mucha fe, decisión y coraje, La pelea es votando. Vamos a Votar. 

Dr. Ernesto Faengo Pérez

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