Madres venezolanas duermen en el piso junto con sus hijos en Cúcuta

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La crisis del país obliga a los venezolanos a seguir buscando en otras naciones la estabilidad que no pueden conseguir en su país. Sin embargo, en ocasiones hay quienes se encuentran con una ruda realidad más allá de las fronteras. Es el caso de algunas madres venezolanas que deben dormir y vivir en el piso junto con sus hijos en localidades colombianas.

Yoselín Ramos tiene ocho meses de embarazo. Duerme la siesta tirada en el piso de la calle 6 con avenida 4 de La Parada, en Villa del Rosario, frontera entre Colombia y Venezuela. Allí, la joven madre venezolana improvisó un refugio que creía pasajero pero se ha vuelto permanente.

El diario La Opinión reseñó que Ramos se encuentra en ese lugar con su hijo de 2 años de edad, y está embarazada de nuevo. Su colchón consiste en cuantos cartones y algunas cobijas para que el piso no sea tan duro. Aún no sabe el sexo del bebé que vendrá, pues no ha ido a ningún control; tampoco tiene los insumos necesarios para cuando nazca el niño.

Llegó a Colombia hace dos meses desde Barquisimeto junto con su hermana Yendira Ramos, que también pasó por la trocha en estado de embarazo con dos hijos pequeños.

Mientras se encontraba en ese lugar, hace un mes. a Yendira le dieron los dolores de parte y tuvo una niña en el hospital Erasmo Meoz.

Con plásticos y cobijas armó un refugio para tenerla más segura, aunque es consciente de que ese no es un lugar apropiado para su bebé.

«La situación en Venezuela está muy mal. Trabajaba en una casa de familia, pero ya no me dieron más trabajo y por eso me vine», dijo la mujer mientras le preparaba un tetero a su hija de 2 años de edad.

Las hermanas no son las únicas que duermen en ese lugar. Otras decenas de madres, unas embarazadas y otras con hijos pequeños, han hecho de esa cancha su hogar en Colombia.

«Nadie se ha acercado para ayudarnos. Los niños no tienen ropa y algunos están enfermos», manifestó Alejandra Olarte. «Mi sobrino está hospitalizado por una infección en los pulmones», agregó.

Estas madres venezolanas duermen en el piso porque aseguran que no tienen donde más hacerlo. Quienes tienen dinero pueden pagar para pasar la noche en una casa cercana, donde les cobran entre 5.000 y 10.000 pesos. También pueden pagar para bañarse en una ducha, aunque la mayoría reconoce que va al río Táchira.

Piden ayuda

«Queremos que nos quieran. Acá hay muchos niños, queremos progresar, salir adelante. No tenemos dónde ir. Nadie nos ayuda», recalcó Olarte. Esta joven tiene dos hijos, de 7 y 11 años de edad, que duermen en un cartón desde hace siete meses, cuando llegaron de Venezuela.

Afirman que la situación es muy difícil, pero no tienen a dónde irse.

«Nos corren, nos insultan y nos tratan mal. Nosotras no estábamos así en Venezuela, pero nos tocó venirnos por el problema que hay allá. Nosotras no estamos aquí, en estas condiciones, por gusto. ¿Quién quisiera vivir así, en el piso con sus hijos?», dijeron todas, casi al unísono.

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