Disminuyen aceleradamente los nacimientos en el mundo, ¿Cuáles serán sus profundas consecuencias?

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El mundo no está preparado para la caída dramática en el número de nacimientos, un fenómeno que tendrá un impacto traumático en las sociedades. Esta es la conclusión de un equipo de investigadores del Instituto de Métricas y Evaluaciones de Salud (IHME) de la Universidad de Washington, que publicó un estudio en la revista The Lancet.

La caída en los índices de fertilidad significa que casi todos los países podrían ver sus poblaciones reducidas para fines de siglo. Según el estudio, se espera que en 23 países -entre los que se incluyen España y Japón- la población se reduzca a la mitad para 2100.

La población también envejecerá de forma dramática, con casi el mismo número de personas que llegan a los 80, como de personas que nacen.

¿Qué está pasando exactamente?

La tasa de fertilidad -el número promedio de niños que da a luz una mujer- está cayendo. Si el número cae por debajo de aproximadamente 2,1, el tamaño de la población empieza a reducirse.

En 1950, las mujeres tenían en promedio 4,7 niños en su vida. De acuerdo las proyecciones del estudio de la Universidad de Washington, este número caerá por debajo de 1,7 para 2100.

En consecuencia, los investigadores esperan que el número de personas en el planeta llegue a su punto más alto en 2064 con 9.700 millones, antes de caer por debajo de 8.800 millones para fines de siglo.

“Eso es bastante importante; la mayor parte del mundo está en transición hacia el declive natural de la población”, le dice a la BBC el investigador Christopher Murray, coautor del estudio y director del IHME.

“Creo que es extremadamente difícil pensar en esto y reconocer lo importante que es. Es algo extraordinario. Tendremos que reorganizar a las sociedades”.

¿Por qué están cayendo la tasa de fertilidad?

No tiene nada que ver con el conteo de esperma o las cosas típicas en las que uno puede pensar cuando discute sobre fertilidad. En cambio, este fenómeno está impulsado por el hecho de que más mujeres están accediendo a la educación, al trabajo, así como por el mayor acceso a métodos anticonceptivos, que hace que las mujeres puedan elegir tener menos niños.

De alguna manera, la caída en la tasa de fecundidad es una historia de éxito.

¿Qué países serán los más afectados?

Se espera que la población de Japón decaiga de su punto más alto en 2017, con 128 millones, a menos de 53 millones para fin de siglo.

Se estima que la población en Italia sufrirá una caída similar: de 61 millones a 28 millones a lo largo de un período similar.

Hay dos de los 23 países -entre los que se incluyen España, Portugal, Tailandia y Corea del Sur- que verán su población reducida en más de la mitad.

Se proyecta que China, actualmente el país más poblado del mundo, alcanzará su punto más alto en cuatro años con 1.400 millones, antes reducirse casi a la mitad (732 millones) para 2.100. India ocupará su lugar. Reino Unido llegará a los 75 millones en 2063, y caerá a 71 millones para 2100.

No obstante, este será un problema realmente global, en el que 183 de 195 países tendrán una tasa de fertilidad por debajo de los niveles requeridos para reemplazar a la población.

¿Por qué es un problema?

Uno podría pensar que es maravilloso para el medioambiente: una población más pequeña significaría una reducción en las emisiones de carbono, así como menos deforestación para crear lugar para la agricultura y ganadería.

“Eso sería cierto, excepto por la pirámide de edad invertida (más personas mayores que jóvenes) y todas las consecuencias negativas de una pirámide de edad invertida”, explica Murray.

Según las proyecciones del estudio:

  • El número de niños menores de 5 años caerá de 681 millones en 2017 a 401 millones en 2100.
  • El número de personas mayores de 80 años subirá de 141 millones en 2017 a 886 millones en 2100.

“Creará un cambio social enorme. Eso me preocupa porque tengo una hija de 8 años y me preguntó como será el mundo en el futuro”, agrega el investigador.

“¿Quién paga impuestos en un mundo de personas mayores? ¿Quién paga por la atención médica de los ancianos? ¿Quién cuida de ellos? ¿Podrá la gente jubilarse?”, se pregunta Murray.

¿Cómo se soluciona el problema?

Distintos países han recurrido a la inmigración para aumentar sus poblaciones y compensar la caída en la tasa de fecundidad.

Sin embargo, esto deja de ser una respuesta al problema cuando casi todos los países se ven afectados por la reducción de su población.

“Pasaremos de un tiempo en el que abrir las fronteras es una opción (…) a la competencia por migrantes, ya que no habrá suficientes”, argumenta Murray.

Algunos países han intentado poner en práctica políticas específicas como la baja por paternidad, aumentar la paga de la baja maternal, la oferta de cuidado gratuito para niños e incentivos financieros, pero no hay una respuesta clara frente a este problema.

Suiza logró incrementar su tasa de fertilidad de 1,7 a 1,9, pero otros países que han invertido un esfuerzo significativo para aumentarla no lo han logrado. Singapur todavía tiene un índice de fertilidad de cerca de 1,3.

“Encuentro que la gente lo desestima; no pueden imaginar que podría ser verdad, creen que las mujeres decidirán simplemente tener más hijos”, señala el investigador.

“Si no puedes encontrar una solución, eventualmente la especie desaparece, pero faltan siglos para eso”. Los investigadores advierten que no debe darse marcha atrás en el progreso que se ha logrado en la educación de las mujeres y en el acceso a métodos anticonceptivos.

“Es probable que responder a la disminución de la población se convierta en una preocupación política primordial en muchos países, pero esta no debe comprometer los esfuerzos para mejorar la salud reproductiva de las mujeres o el progreso en los derechos de las mujeres”, señala Stein Emil Vollset, uno de los autores del estudio.

Con información de BBC News Mundo.

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