Después de años de cancelado el show, se revela el nombre real de «El Chavo del 8»

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El comediante mexicano Roberto Gómez Bolaños lideró varias producciones y publicó libros en donde reveló datos que jamás o muy pocas veces fueron comentados en la pantalla chica.

«Chespirito» anunció algunos de los nombres de los habitantes de esa “bonita vecindad”, en su libro “El diario del Chavo”, revela el nombre original de El Chavo del Ocho y en sus páginas no hay quien interrumpa esa información memorable, tal y como pasaba en la serie de televisión. En este texto, publicado en 1995, se dice que el personaje central era Rodolfo Pietro Filiberto Raffaello Guglielmi.

En la misma publicación, Bolaños relata que nunca conoció a sus padres y que tras escaparse del orfanato llegó a la vecindad, donde vivió con una señora mayor en el departamento 8 hasta que ella murió.

También indicó que Quico se llamaba Federico Bardón de la Regueira. Por su parte, el nombre real de La Chilindrina era Espergesia Valdés.

Pasando a los adultos, Don Ramón tenía el mismo nombre que en la vida real: Ramón Valdés. Algo similar pasaba con Doña Florinda, interpretado por Florinda Meza, aunque en este caso el apellido no era el mismo y los del personaje eran Corcura y Villalpando.

El famoso Profesor Jirafales se llamaba Inocencio Jirafales. Finalmente, el nombre del Señor Barriga era Zenón Barriga y Pesado.

Se pudo conocer que una de las más grandes frustraciones para el humorista mexicano Roberto Gómez Bolaños fue que sus padres jamás lo vieron representando alguno de los personajes que acompañaron a varias generaciones en el ámbito de América Latina.

Su padre murió cuando él tenía seis años, mientras que su mamá falleció justo después de su distanciamiento con los comediantes Viruta y Capulina, a finales de la década del 60. Según sus propias palabras, el reconocimiento le llegó muy tarde y empezó a amasar ‘fama’ después de los 40 años.

Un dato a considerar es que con cuatro décadas encima, a Gómez Bolaño se le encomendó la tarea de interpretar a un niño de ocho años y a un súper héroe que, a pesar de su torpeza, estaba obligado a efectuar saltos casi acrobáticos para que sus memorables caídas quedaran registradas.

Con información del Miami Diario

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