Desde la Península de la Amistad…

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Vivir el presente

Cuántas veces hemos escuchado o hemos dicho, conscientes o inconsciente, uno de los proverbios archiconocidos en nuestra sociedad: “No dejes para mañana lo que pueda hacer hoy”.  Quizás en alguna ocasión lo hemos puesto en práctica, pero por cuánto tiempo. Porque el estar pensando en el pasado y en el futuro, eso nos impide mirar nuestro momento presente.

Ahora bien, es cierto que el presente dura un instante, enseguida pertenece al pasado y el minuto al que nos dirigimos es nuestro futuro. De manera, que el tiempo es efímero y nos cuesta percibirlo. Pero, lo más triste es que le damos más importancia a nuestro pasado y nuestro futuro que a nuestro propio presente. Ese momento presente que pasa tan rápido frente a nosotros que ni cuenta nos damos, porque nos hemos acostumbrado tanto a mirar dónde vamos a pisar, en vez de estar pendiente de nuestras propias pisadas.

Lo ante dicho, no significa que no debemos pensar en nuestro pasado, ni en nuestro futuro. El pasado nos ha ayudado a aprender, progresar y evolucionar, gracias a eso, para bien o para mal, aquí estamos, luchando inquebrantablemente; ya que rendirnos, jamás será nuestra opción. El futuro nos ayuda a conseguir los objetivos que nos hemos propuesto, motivados con una profunda fe en que vendrán días mejores, pero eso no implica que tengamos que evadir el presente, que es realmente lo que tenemos en este preciso momento, no vayamos a permitir que nuestras vidas pase delante de nuestros ojos sin ningún sentido.

En mi muy humilde reflexión final, pienso: que el presente es lo que existe y, como ente existente que es, lo podemos controlar. Concentrémonos entonces, en el presente, pues la felicidad se da en ese momento. Vivir el presente a plenitud nos reporta beneficios y placer. Vamos a imaginarnos por unos segundos, que este humilde servidor desea escribir el borrador de un artículo donde aspira aportar su granito de arena en querer que se tenga un cambio que permita mejorar nuestra calidad de vida. Pero, no está centrado, seguro que lo que escribe son locuras. De manera, que somos lo que estamos haciendo ahora para mejorar aquello que fuimos.

Para finalizar, lo importante es que disfrutemos el presente, porque si vivimos añorando el pasado lo que nos puede traer es una sensación de soledad, así como tampoco debemos poner toda nuestra atención en el futuro. El pasado son solos recuerdos, y el futuro, son solos escenarios hipotéticos, que ya vendrán si tienen que venir. Él ahora es el momento en que podemos hacer cambio en nuestras vidas.  

En otro orden de ideas: El pasado 5 de mayo de lo corriente, falleció en la ciudad de Caracas, la abogada, María Elena Castillo Petit, a través de este prestigioso Diario La Mañana Digital, hago públicas mis más sentidas palabras de condolencias por tan irreparable pérdida; a su mamá, Carmen María Petit (viuda de Castillo) y a su hija Mariel Carolina Marín Castillo. Asimismo, a sus primas maternas, quienes eran como sus hermanas: Miriam Marbella, Magalys Nohemí, Merly Lucina y, en especial, a mi esposa, Marlene Zulay Cortez Petit; mención especial, me mereces su amiga y hermana del alma, la señora Sonia María Marín, quien no se separó de ella, en su lecho de padecimiento. En lo personal, María Elena, muchas Navidades y en la espera de tantos, Año Nuevo, los cuales fueron momentos felices, que compartí contigo; en unión de tu hija, tus padres, mi esposa, mis hijos, mis suegros y mis cuñadas. Sé que ahora solo habrá lugar para la aflicción en nuestros corazones, porque ya no está con nosotros. Te extrañaremos mucho y espero que desde el cielo nos pueda acompañar. Pido a Dios que te reciba en su Santa Gloria… Paz a tu alma. ¡Amén!

¡Un abrazo virtual lleno de bendiciones! ¡Hasta el próximo miércoles, Dios mediante!

Por Fredis Villanueva. 

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