Conozco a Juan José Lázaro Flores, desde el año 1968

Comparte

Conozco a Juan José Lázaro Flores, desde el año 1968, cuando se desempeñaba como reportero de calle en el prestigioso diario «La Mañana», dirigida por Atilio Yánez Essis, fue un encuentro casual, que siempre recordamos cuando coincidimos en un encuentro casual en el local del restaurant «Faro Zuliano», nos presentó Luis Alfonso Bueno, donde compartimos un café y tertuliamos, desde entonces entablamos una hermosa amistad que se consolidó como una hermandad sin límites.

       Luego transitó como Jefe de Redacción del diario  » El coriano», bajo la dirección de Ramón Tortolero Román; de allí pasó como jefe de redacción del mismo diario » La Mañana», transitó luego en el diario » El Falconiano» propiedad de Rómulo Rodríguez Campos y finalmente en el diario «La prensa», bajo la dirección de Lourdes de Villasmil, hasta finales de la década de los 90, cuando el periódico cerró sus puertas.

     Fue eterno corresponsal en este estado del prestigioso periódico zuliano «Panorama», los últimos tiempos como columnista en el semanario con alcance nacional, bajo la dirección de nuestro paisano Carlos Croes, con la sección : «La esquina de Coro», la que traslado el tambien semanario » Las verdades de Miguel», bajo la batuta de Miguel Salazar. Ello lo alternaba con varios programas de radio de animación variada.

     Lázaro, como habitualmente le llamabamos, fue un periodista de prima linea, inteligente, acucioso, sagáz, escrutador en busca de la noticia impactante, la que en el medio informativo califican como «tubazo». Creo por conocer de cerca su trayectoria, fue uno de los más brillantes en encabezar con titulares impactantes de primera página. La mayor satisfacción para un periódista.

     El desaparecido e insigne fablistán también de nuestra tierra, Argenis Bravo, figura palpitante y estelar del diario «Panorama», afirmaba que Lázaro Flores, era según a su sabio entender, uno de los periódistas con mayor lucidez y enfoque para abrir una noticia impresa.

    En lo personal, este valioso amigo, nada casual, celebraba su onomástico coincidente con otro maravilloso periódista, Juan Orlando Aguilar, el día nacional del periódista, el 27 de junio.

      Lázaro, con una personalidad amable, cordial, conciliador, amigo con entereza y entrega, activista católico, excelente ciudadano, honesto, vida de arraigo coriano, resgistra hoy una dolorosa noticia.

      Fue uno de los primeros reporteros autodidáctas de la vieja guardia que conformaron una virtuosa escuela de talentos en la forma de transmitir información. Fueron fundadores del Primer Colegio Nacional de periódista sin el título académico, pero inducidos por talleres y cursos de alto nivel que complementaron la formación para sus ejecutorias. Todos fueron colegiados entre ellos Cecilio Antonio Navas, Rafael Martínez Hidalgo, Jesús Rafael Curiel, Lino Segundo Revilla, Oscar Andara, Martiniano Marrufo, Rafael Oberto, Guillermo Fernández, Rafael José Alvárez, Harlan Colina, Bhilla Torres, Raúl Rojas Partidas, Eduardo Emiro Isea Borjas, Manuel Felipe Sierra, Luis Manuel González, Virgilio Arteaga y otros de grata recordación con huellas en nuestra historia y rica hemerografía regional. Desde el primer periódico impreso en la región:» El observador».

      Aquella decisión de la primera colegiación, fue el esfuerzo primigenio para enaltecer la digna profesión periódistica. Lázaro, formó parte de esa generación que se forjó en tan dura tarea, pero enaltecedora época de la década de los años 60.

    Es necesario reconocer el esfuerzo de los precursores de la vieja Asociación Venezolana de Periódistas a la cabeza del sacerdote saleciano Jesús Hernández Chapellín, de grato recuerdo para viejos alumnos del Colegio Pio XII del que fue uno de sus directores. Allí le acompañaron los precursores de esa segunda camada el insigne maestro, intelectual de los mayores niveles, Virgilio Medina y el combativo y valiente Ángel Medina Padilla.

     Hoy parte Juan José Lázaro Flores, cargado con el amor de su bella familia, conformada por su inseparable esposa Mirta Aular, su hijo Jorge, la ausencia de «Juancho», que recientemente y en forma prematura e imprevista, partió a la eternidad, así como la inmensa legión de amigos que le profesamos admiración y amor fraternal.

       Dios, infinito en su buenaventuranza, amor y generosidad, ha debe haber previsto colocarlo al frente del diario celestial, para que siga aportando su talento e ingenio, en la apertura de las buenas noticiosas que contienen el mensaje esperanzador de la redención, la que en vida abrigó con tanta fe.

  Miguel Ángel Paz

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *