“Hozuki” el fruto misterioso del Japón

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Macetas de Hozuki, o también conocidas como plantas linterna, alquequenjes, vejigas de perro o farolillos chinos, esperan a ser recolectadas en una granja de Koga, en la prefectura de Ibaraki, Japón. 

Cerca de 25.000 ejemplares, inicialmente destinados a la venta para el Festival Anual de Hozuki, en el área de Asakusa, Tokio, se venderán por Internet debido a que este año la festividad, que data de hace 250 años, ha sido cancelada por la pandemia del coronavirus.

Hozuki, que significa “demonio linterna” o “luces fantasma”, es una planta utilizada por “Nii” para salvar a varios fantasmas en la película “Ao no Exocirst” (El Exorcista Azul). Según Shiemi Moriyama, su abuela le dijo que la forma, color y aroma de esta planta atrae a los fantasmas.

Una vez cultivada la planta atrae a los fantasmas de su alrededor, los cuales toman forma de pequeñas almas que se introducen en las flores de esta. Después el usuario puede hacer que las flores maduren abriéndose y marchitándose para que los fantasmas salgan.

Hay una leyenda entorno al mercado Hozuki. La historia escuchada por primera vez durante la era de Edo (1603-1868) dice que si un fiel va a orarle a la Bodhisattva Kannon (diosa de la misericordia) el 10 de julio, su oración equivale 46.000 oraciones, es decir, ¡más que toda una vida de rezos!

Es así que este día es llamado shimanrokusennichi (四万六千日) que simplemente significa 46.000 días. Esto también significa que si se pide un deseo ese día, este se multiplica por 46.000. Naturalmente, los templos dedicados a Kannon atraen a miles de visitantes cada año en este día en particular.

En Tokio en el famoso templo Senso-Ji en Asakusa (el templo más antiguo de la capital construido en 628 para recibir una estatua de la diosa Kannon), este festival budista se combina con un animado y colorido mercado, el mercado Hozuki. 

En el período Edo, los hozuki (physalis, o uchuva), plantas de aspecto un tanto extraño, se utilizaban con fines medicinales. Los fieles estaban seguros de que su poder curativo se multiplicaría en este día auspicioso.

Desde entonces durante estos dos días en julio más de cien puestos venden uchuvas, estas lindas plantas con frutos color rojo-naranja y con forma de lámpara. Se puede comprar en macetas, en la rama, o ya arregladas en pequeñas cestas de mimbre.

También venden furinas, una especie de carrilón de viento hecho de vidrio que los japoneses cuelgan bajo el alero de sus casas y cuyo tintineo trae frescura.

Hôzuki es una flor muy utilizada en los arreglos florales ikebana, apreciada por su peculiar forma y sus vivos colores. Simboliza la mentira y también puede leerse Kitô, que es como se llama realmente la «librería» especializada en libros de filosofía del libro de Aki Simazaki, “Hozuki, la librería de Mitzuko”.

Con información del sitio Japón-Barcelona, National Geographic y Japan Experience.

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