Tiempo Falconiano Venezuela, Biden y el mundo

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Se lamenta pensar que entre los rasgos negativos de la situación que se vive en Venezuela, destacan contundentemente la inestabilidad política y la erosión de la confianza en las personas que pretenden conducir los destinos del país, la muy comprobada ausencia de un liderazgo que genere confianza y esperanza entre el pueblo, el cual condena por catastrófico a Maduro y su gobierno

Por otro lado, se ha desentendido progresivamente de la oposición improductiva en materia de asistencia humanitaria a la comunidad que lucha por sobrevivir, y también en lo que corresponde al disfrute de derechos humanos fundamentales, como democracia, libertad y otros, y hasta independencia frente a gobiernos extranjeros.

Esto ayuda a comprender el desapego actual de los venezolanos respecto de las políticas que antes lograban convocarlos, y por qué hoy se agrupan, en materia de identificación política, en un sector muy mayoritario que lucha por la sobrevivencia y se desentiende de la pugna por poder; un segundo grupo opositor que ha perdido presencia como consecuencia de su inefectividad, y el muy reducido grupo que aún acompaña al gobierno.

No se debe desconocer el valioso trabajo político al servicio de las causas esenciales que han realizado ciudadanos honestos y responsables, a los cuales se considera políticos, a diferencia de lo que ha pasado a ser prácticamente una regla, el grupo de personas que buscan en la política, no con las acciones correctas, sus intereses particulares, a quienes se les considera politiqueros.

Quizás tenga algún interés ver cómo se califica entre estos dos grupos, a las personas que participarán en la actividad anunciada para el 6D y a las que lo hagan en la Consulta Nacional. Se considera que la necesidad vital de recuperar las condiciones de vida del primer grupo, y la capacidad que desarrolle el segundo para realizar una “actividad opositora eficiente”, pueden determinar que los primeros se reincorporen a la actividad opositora, la cual resultaría reforzada, y así, en forma de un circulo virtuoso, se alcance el tamaño y la fuerza requeridas para lograr la victoria de la recuperación del país.

Pero se debe tener presente que la situación del país será cada día peor, como un enfermo a quien se le aplica un tratamiento equivocado. Ya vivimos con la hiperinflación demasiado tiempo, pero la incapacidad, o lo que sea, de Maduro y su “combo” la mantiene anclada, como lo sigue haciendo con los esporádicos aumentos de salario dado que no termina de comprender que eso no es solución, que eso es como aplicar un calmante a un dolor, algo que alivia un tiempo, pero no elimina la causa.

La solución, como se la puede enseñar cualquier científico social y político honesto, es muy compleja, pero en nuestro caso es más difícil porque el primer paso es legitimar la Presidencia de la República y que ella se encargue de corregir el rumbo, y ya se sabe que el gobierno no acepta la elección presidencial. Una vez realizado el cambio, una vez con el médico indicado, se puede aplicar el tratamiento, el cual se apoya esencialmente en el incremento de la producción, y no en el aumento salarial, el cual, sin la elevación de la oferta significa más hiperinflación.

Se puede extraer una primera conclusión con relación a la situación de Venezuela, cuya superación se acomete, como se dijo, contando con la capacidad de la hasta ahora inefectiva oposición para realizar una “actividad opositora eficiente”. En esta dirección se piensa que entre las actividades que se deben realizar, se pueden recordarlas siguientes.

a)Realizar una exitosa Consulta Nacional, la cual más allá  de las respuestas a las preguntas que planteará, y que se conocen, debe producir un cuadro de recuperación y activación de la oposición, el cual gira fundamentalmente en la participación activa, protagónica y numerosa de la sociedad civil venezolana, sentido en el cual, por ejemplo,  un resultado que indique el voto de 10 millones de personas, de las cuales solo 2 millones respondan las preguntas, es mucho más valioso que otro que muestre el voto de todos los 3 millones de personas votantes. Se cree que la calidad y magnitud de la aspiración vital de cambiar el gobierno son tales, que prevalecen sobre cualquier diferencia que pueda derivarse del texto de las preguntas. Se cree además que la “conducción” de la consulta debe descansar significativamente en los sectores de la sociedad civil, dada la naturaleza ciudadana de la actividad, y ajena a la competencia entre partidos.

b) Reestructurar la oposición en el sentido de contar con una dirección acertada y un “ejercito” de ciudadanos con capacidad para hacerle sentir al gobierno, en todos los ámbitos, la fortaleza para generar el cambio de gobierno, teniendo como primera opción la elección presidencial. La dirección indicada debe tener la conducción requerida, y no impuesta, que ha descansado en el Presidente de la Asamblea Nacional, debiéndose esperar niveles crecientes de eficiencia política. El ejercito requerido se integrará con los votantes en la consulta, con quienes se podrá estructurar una especie de padrón electoral, no para servir como testigos de mesa, sino como motorizadores de la protesta y el reclamo al gobierno destructor del país, protesta indetenible como indetenible es el deterioro de la capacidad administrativa de la supuesta gestión gubernamental, significando de hecho una nueva identidad política, que con un modelo diferente y atractivo de actividad política, logre incorporar a la totalidad de los opositores, incluyendo a quienes se dijo que luchan por la sobrevivencia desentendiéndose  de la pugna por poder.

c)Luego se destaca el mantenimiento de la relación con la comunidad internacional que le significa su importante respaldo, ahora con un grado menor de incidencia ante el peso creciente de la presencia opositora dentro de Venezuela en todos los ámbitos gubernamentales. Pero la intervención impune de los gobiernos de Cuba, Rusia e Irán que significa el conflicto del islamismo radical con el resto del mundo, y con cierta incertidumbre respecto de China, refuerzan la importancia de esta relación.

En este punto, se debe precisar el significado de las sanciones internacionales, especialmente las de Estados Unidos, y en ese sentido, sin hacer descansar en estas el peso de la oposición, se tiene que reconocer que existen delitos y otras faltas que exigen castigo con base en la ley de cada país, como ocurre con el narcotráfico en Estados Unidos, y también en instrumentos y organizaciones internacionales, como la Corte Penal Internacional. Así como no se justifica con interés oposicionista pedir que se sancione al gobierno venezolano, tampoco se justifica, por la razón que sea, pedir que no se castigue algún delito.

d)Un comentario indicado acerca de la elección en Estados Unidos. Ganó Biden, pero repito que más bien se trató de la derrota de Trump como consecuencia de varias razones, tales como su arbitrariedad y su incompatibilidad con la política. En segundo lugar, mi convicción, y naturalmente mi esperanza, de que el gobierno de Biden continuará respaldando la causa democrática de Venezuela y la estabilidad política de la región latinoamericana, quizás con mayor interés en contrarrestar la incursión en América  de gobiernos como los de Rusia, China e Irán, y en impulsar el mejor clima de relacionamiento con la colectividad universal, en lo cual seguramente lo acompañará el partido Republicano. Finalmente, la necesidad de que Biden y Estados Unidos resulten victoriosos durante estos años tan complicados para la colectividad mundial, especialmente con relación a los gravísimos efectos de la pandemia y la crisis económica. Estados Unidos no puede perder su identidad democrática. Se debe esperar que se enfrenten responsablemente los diversos problemas y retos, tales como los ataques a la democracia, la desigualdad injustificada, la salud, los servicios básicos y obviamente el cambio climático. También se debe considerar la interrelación en el mundo occidental y sus entes fundamentales, los cuales no existen al margen de los estados que los forman, especialmente los Estados Unidos, país que debe tener un liderazgo más atento al orden internacional, particularmente a sus relaciones con sus socios occidentales, tan golpeadas por Trump. Afortunadamente, el 4/11 ya el mundo luce mucho mejor e irradiando más confianza que el 3/11.

Douglas Játem Villa

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