Me lo dijo el Pajarito

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Chile…un espejismo donde Latinoamérica debería mirarse.

Hasta hace apenas un mes, el mundo catalogaba a Chile como el milagro económico en Latinoamérica, un país con el mejor Pib después del Uruguay, inversiones por todos lados, un desarrollo urbanístico envidiable, una moneda estabilizada y una paz política a todos los niveles de la sociedad, era la tarjeta de presentación de este país ubicado al sur de la América latina. Pero lo que no se publicitaba o solo lo saben los que viven en ese país, es que todas esas bondades paradisiacas de país prospero y desarrollado, tenía un costo social que basto un pequeño mechero para encender un gran fuego, difícil de sofocar. El anuncio de un “mínimo” aumento en las tarifas del metro, fue lo que encendió las alarmas sociales en Chile y ahora el mundo se da cuenta que el oro que brillaba en Chile era solo Goldfield (oro falso), basto un pequeño aumento en el transporte masivo metro, para que el pueblo saliera a la calle a protestar. Han pasado más de 12 días y la gente sigue en la calle, a pesar que el presidente Piñero revirtiera la medida y además para aplacar la molestia de la gente, aumento los salarios, pensiones y destituyo a 8 ministros, pero para el pueblo, esas medidas no son suficientes, porque también piden la renuncia del presidente y una referéndum para cambiar la constitución hecha por el dictador Pinochet, que en la actualidad goza de plena vigencia a pesar que como lo dije, Chile era el modelo de democracia en Latinoamérica. Europa, Asia y América se preguntan que paso, porque tan abruptamente, de un día para otro el panorama político social de Chile paso de un modelo de democracia, a un país sumergido en el peor conflicto, que ya algunos historiadores lo comparan con la dictadura sangrienta de Pinochet. Analicemos como es la estructura social de Chile y como el común vive y se desarrolla en ese país, lo primero es que la nación Chilena privatizo todos los servicios públicos, agua, electricidad, gas, comunicaciones, transporte; lo que para algunos economistas es una solución viable, siempre y cuando el salario mínimo pueda cubrir esos gastos, además de los servicios públicos en manos de empresas transnacionales, también la educación universitario, la salud y las pensiones, están en manos de consorcios privados, lo que deja poca maniobra financiera a los que dependen de un salario, súmele a eso el alto costo de los alquileres de viviendas y lo imposible de adquirir una propia a través de la banca, porque son créditos imposibles de pagar, ya que los intereses ganan intereses; lo que se conoció en Venezuela como las cuota balón. De allí que para algunos que no viven en esa nación es incomprensible que por una “banalidad” de aumento del pasaje del metro, haya provocado tantas manifestaciones en todos los sectores: clase media, media baja y baja, están en las calles, sin la tutela de la dirigencia política opositora al gobierno, unas movilizaciones que demuestran que la molestia e indignación estaba acumulada por años y basto una pequeña acción del gobierno Chileno, para desbocarse la ciudadanía a las calles para expresar su molestia, por 30 años de opresión económica al pueblo y el beneficio a unos pocos adinerados dueños del valle, que pensaron que ese pueblo podía estar paciente por 100 años más, de medidas neoliberales y anti sociales. Allí está el espejismo de Chile, para aquellos que creen que el desarrollo de un país es sinónimo de dejar en manos de la empresa privada todos los servicios públicos, educativos y la salud, no estamos en contra de la inversión privada, es mas estamos ganados a ella, pero hay que tomar en cuenta que el mayor capital de una nación es su gente y pretender desarrollar un país a costa del sufrimiento de sus pobladores es un terrible error, allí esta Chile como el mejor ejemplo de lo que decimos. Podemos dar apertura a la economía, con la ayuda necesaria de la empresa privada, es fundamental, pero dejándole al pueblo trabajador la oportunidad, que ellos y sus hijos puedan ir a las universidades, tener sistemas de salud y servicios públicos que no afecten sus ingresos… Venezuela es la otra cara de la moneda, que tampoco es un buen ejemplo, todo es gratis, inclusive la gasolina y eso llevo al país a la ruina total, empresas cerradas o intervenidas, universidades y hospitales sin presupuesto de funcionamiento, misiones para todo y 11 dólares de salario mínimo es la otra cara de la moneda que tampoco es un ejemplo a seguir, el llamado Socialismo del siglo XXI no ha funcionado, los planes económicos son anunciados cada año y cada año estamos peor. ¿Qué modelo a seguir? Simple: aperturar los mercados, dejar al empresario producir, educación pública para los sectores menos favorecidos, universidades privadas para los que pueden pagarlas, salud pública de calidad y clínicas privadas, servicios públicos accesibles  en manos de estado pero manejadas con criterio gerencial de alto nivel y por ultimo salarios acordes con la realidad económica del país. Creo que eso no es difícil, pero tenemos una dirigencia política que piensa primero en el interés del partido y no en el país. Escuchar dirigentes de partidos decir y aupar un bloqueo económico es una clara señal que piensan en ellos y no en ese pueblo que come de la basura, que no consigue alimentos y que como sea sale del país, para que en algunas naciones sean explotados como esclavos, con jornadas de más de 16 horas y sueldos por debajo del mínimo local. Ojala la miopía política de esa dirigencia que tenemos, no sea contagiosa y estemos creyendo, que quien apoya intervenciones de países extranjeros y bloqueo económico, sean la solución del país…

Wladimir Cobis (CNP 11066)

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