Me lo dijo el pajarito

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¿Hasta cuándo soportaremos esta crisis económica que nos acogota?

Los venezolanos ven con angustias como su salario no alcanza ni para comprar comida para un día: docentes, ingenieros, médicos y otras profesiones se preguntan para qué trabajar si el sueldo más alto no llega ni siquiera a 10 dólares y como todos sabemos el salario minino es de dos dólares. El padre de familia se las ingenia para poder llevar un mendrugo de pan a sus hijos; ver personas destapando bolsas de basura en restaurantes de la ciudad ya casi que nos asombra y ojo, no son indigentes como en otrora veíamos, son ciudadanos con empleos en diferentes organismos y empresas, inclusive funcionarios públicos ven como un complemento alimentario las sobras de mercados y comederos en todos los niveles. La famosa bolsa del Clap que el gobierno se ufana que llega cada quince días a más de seis millones de familias es la mentira más grande que pudieran contar, basta preguntarle a cualquiera si ellos reciben ese beneficio o no. Otra situación que toca afrontar es si nos enfermamos, hospitales, ambulatorios y CDI vacios de medicamentos e insumos, por todos estos centros se les pide a los pacientes comprar hasta una simple inyectadora y otra vez vemos al gobierno decir que los centros dispensadores de salud están equipados. De algo que nos escaparemos es de la muerte y hasta eso también cuesta trabajo morirse, las funerarias cobran en dólares y un ataúd puede costar de cuatrocientos dólares o más.

De verdad no está fácil la situación del país; los políticos de todos los bandos muy pronto estarán tocando puertas para pedir el voto por las venideras elecciones a la Asamblea Nacional. Promesas a montón de parte y parte, por un lado los pro gobierno dirán que es culpa del bloqueo económico y la oposición que es culpa de este gobierno y así sucesivamente. Me atrevo a avizorar que vendrán los electrodomésticos de regalo, las bolsas Clap, Venezuela bella, barrio adentro y un montón de misiones para motivar el voto, pero me pregunto: ¿la gente volverá a creer en promesas? porque no tener para comer y que cada cuatro o seis años traigan una bolsita con dos harinas, un aceite y una pasta no debería ser suficiente para volver a caer en el error de elegir por el estomago y no por la razón o el cerebro.

Debemos salir a votar y premiar a los que lo han hecho bien y castigar a los que utilizan el cargo público para llenarse los bolsillos; ayer andaban en transporte público y hoy lucen camionetas de ochenta mil dólares o lo que es igual a 3.500 años de trabajo a sueldo mínimo. Estamos mal, muy mal y el gobierno y oposición deben buscar una salida pacífica, electoral y democrática, no podemos seguir viendo a nuestra juventud abandonar el país, madres con sus hijos desnutridos en las calles y ancianos muriéndose por falta de los medicamentos. Señor presidente Nicolás Maduro el pueblo tiene hambre, entienda que se puede vivir con un pantalón y dos camisas, pero no se puede vivir sin comer y esa embuste llamada Clap no llega de verdad al pueblo.

Queremos señor presidente ver los hospitales equipados y las escuelas atapuzadas de niños corriendo felices porque gozan de buena alimentación y educación de calidad. Solo los que estamos en el país podemos dar fe de que esta situación está consumiendo al pueblo opositor y al pueblos Chavista que creyó en el mandato de Chávez de darle un voto de confianza a la elección de Maduro. Ver a Venezuela hundida en la extrema necesidad de todo, nos pone a pensar y valorar si vale la pena seguir escuchando promesas. Políticos sean bienvenido a esta nueva contienda electoral, pero sepan de antemano que la comunicación no verbal o señitas les espera en casi todos los sectores populares e inclusive clase media trabajadora, no crean que con regalitos el pueblo caerá esta vez. Me recuerda un candidato del PSUV que regalo casas, carros, neveras, cocinas, aires acondicionados, cajas Clap por gandolas, dinero como papelillo y sorpresa, no gano ¿porque no gano? simplemente porque el pueblo despertó en esa oportunidad y recibió todo las dadivas pero a la hora de votar el candidato recibió el merecido castigo de un pueblo cansado de políticos exprés. Seguiremos soportando la crisis pero tengan claro que el pueblo saldrá a expresarse a través del voto y las sorpresas se verán porque de que viene el voto castigo viene, un pueblo cansado de tantas promesas no se traga ese cuento de lealtad a cambio de pasar hambre…

Por: Wladimir Cobis (CNP 11066)

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