La mentira como promesa política

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El municipio como unidad política, primaria y autónoma dentro de la organización nacional con personalidad jurídica propia requiere para desarrollar sus principios constitucionales líderes que conozcan su importancia histórica, que destaquen como impulsores de un proyecto único e integrado para potenciar los recursos y las bondades naturales, humanas, estructurales y geográficas, factores por demás abundantes en la totalidad de los municipios venezolanos.

 Entre las atribuciones del alcalde establecidas en la Ley Orgánica del Poder Público Municipal además de cumplir y hacer cumplir la constitución de la República, las leyes nacionales, regionales ordenanzas y demás instrumentos jurídicos municipales debe presidir el Consejo Local de Planificación Publica conforme al ordenamiento jurídico, formular y someter a consideración el Plan Municipal de Desarrollo con los lineamientos del Programa de gestión presentado a los electores de conformidad con las disposiciones nacionales y municipales aplicables.

Es decir, el alcalde debe someter su plan de desarrollo, detallando ingresos, recursos, medios, elementos reales, apoyos, iniciativas que propendan al desarrollo integral del municipio según sus realidades y en perfecta armonía con los integrantes de la comunidad organizada a través de las instituciones que a tal motivo establece el ordenamiento jurídico.  Lamentablemente la sectorización política partidista, el casi nulo conocimiento, la poca dedicación y el más despectivo interés de funcionarios del primer nivel, ha fracturado y ha retrocedido el camino en la organización y planificación social, esto es una referencia compartida a voz populi, que dibuja el deteriorado rostro del municipio en manos de una “dirigencia” que usurpa el derecho de todos y pretende abrogarse una representación que no merecen y mucho menos le importa

Los concejales forman parte del CLPP y en su función de control del ejecutivo municipal están obligados a hacer realidad a través de ordenanzas este mandato constitucional y facilitar a la comunidad su activa participación en las deliberaciones y seguimiento del desarrollo a través del presupuesto municipal, Triste decirlo pero lo antes señalado es ignorado a conciencia y deliberamente incumplido y ocultado a la comunidad, se han perdido 20 años sin que se haya hecho efectiva la pregonada democracia participativa, todo lo contrario cada vez más se enajena la autonomía municipal y se cierra y dificulta el derecho de las comunidades a controlar, inspeccionar y objetar actitudes impropias de funcionarios que administran de la peor manera y en perjuicio colectivo los bienes municipales

Solo de manera demagógica, electorera y falsaria pretender atraer el favor de las comunidades, cuando ni siquiera le permiten elegir libre y democráticamente el líder de calle o un consejo comunal, no lo hicieron en épocas luminosas con abundantes recursos económicos y suficiente apoyo popular, menos lo harán ahora con esta severa crisis de liderazgo, confianza y credibilidad, la comunidad debe estar alerta y abrir los ojos para cambiar mediante el ejercicio libre y consciente del sufragio sin manipulación ni chantaje, elegir bien y radicalmente revertir esta situación de abandono ,deterioro y atraso que han sometido al municipio venezolano   

Dr. Ernesto Faengo Pérez

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