Dios y el Mundo: Amar la naturaleza como lo hizo San Francisco de Asís

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Al hablar de San Francisco de Asís, no sólo debemos destacar su humildad, pobreza, la vida de fraternidad y contemplación a Dios, sino que también detenernos en ese Amor Paternal que llegó a tener con la naturaleza, y en uno de esos encuentros que tuvo con el Señor en la Iglesia de San Damián, llegó a componer el “Cántico del Hermano Sol”. En el mismo agradece al Creador por darnos este hermoso universo ecológico que hoy por hoy disfrutamos: “Loado seas, mi Señor”.

            El pobre de Asís, como lo denominan muchos autores, dejó plasmado esa querencia por la naturaleza, que nuestros Papas contemporáneos continúan hablando de la importancia que tiene este mundo verde para todos nosotros.  San Juan Pablo II en su encíclica “Centesimus Annus” (1991) resalta: “La tierra le ha sido dada a Dios al hombre, quien tiene que disfrutarla respetando la intención originaria de bien, sobre la base de la cual le ha sido entregada”. Y también manifiesta: “El compromiso del creyente por un medio ambiente sano, surge directamente de su fe en Dios creador”.

 Una vez visité el parque nacional médanos de Coro y me senté debajo de un cují, cerré los ojos, y me conecté con Dios buscando abrazar su gran amor, y me acordé de aquel pasaje de 1 Re. 19, 10-13 cuando Elías esperaba sentir la presencia del Todopoderoso y dice el autor sagrado: “El Señor estaba en un sonido suave y delicado”.

            También el papa emérito Benedicto XVI llegó a decir: “Tirar una bolsa de basura a la calle será un pecado venial, pero quien destruye la Amazonia comete un pecado grave” (30 de julio 2008). Por eso fue llamado en su tiempo el “Papa ambientalista” porque sus escritos y declaraciones ha defendido y protegido este gran mundo ecologista.

            El Papa Francisco ha sido muy tajante en custodiar esta hermosa tierra verde que ha llegado a decir: “Cuidar nuestra casa común”. Haciendo ver que el medio ambiente es nuestro hogar porque de él también nos beneficiamos para poder alimentarnos y vivir en este gran mundo.

            Entonces vemos que nuestros guías espirituales, la cabeza visible de la Iglesia, se han preocupado por el medio ambiente. Ellos continúan, a través de sus escritos y homilías, propagando ese mensaje de San Francisco de Asís a todos los hombres.

En nuestros días pareciera que este santo nos estuviera diciendo: “… es nuestro deber alabar al Creador por éstas y otras creaturas de que nos estamos sirviendo cada día”. Florecillas de San Francisco. (1986). Ahora más que nunca debemos ser otros trabajadores celosos del medio ambiente, amar y enseñar a otros, de una manera especial, a los más pequeños que serán esa generación de relevo. De esta manera estaremos viviendo parte de esa espiritualidad franciscana.

Aprovecho la oportunidad para darles a conocer alguien que vivió ese amor a la naturaleza, esa persona fue Ignacio Larrañaga, sacerdote Capuchino, que ha escrito muchos libros donde resalta esa experiencia que ha vivido con Dios. Cuando escribe su biografía: “La Rosa y el Fuego” (2003), narra que él también visitó los lugares donde rezaba Francisco y que eran montañas hermosas: “Alvania es un monte solitario, salvaje, lugar ideal para desplegar una existencia eremítica y contemplativa, montaña poblada de altísimos abetos, rocas formidables e innumerables aves, incluido los halcones”. Esta experiencia la vivió específicamente en Montecasale.       

            ¿Estaríamos dispuesto a vivir esta experiencia contemplativa en un lugar donde la locación sea la naturaleza? Dios nos da el lugar para que nos encontremos con Él, hay que aprovechar esos momentos para el encuentro, la meditación y la oración como lo hizo el santo de Asís.

Para finalizar quisiera brindarles un poema que escribí con motivo de haber escrito este articulo y lo titulé:  Un mundo verde como lo pensó Francisco.

I

Vemos el cielo oscuro

el mar contaminado,

los animales muy pocos

y el pueblo intoxicado.

II

Necesitamos otro Francisco,

sí, el de Asís,

para que continúe su trabajo ambiental

y llene de paz a nuestro país.

III

Así como el Santo escribió:

“El cántico del Hermano Sol”.

Nosotros debemos alabar a Dios

y cuidar lo que Él creó.

Lcdo. Nohé Ramón Gilson Reaño.

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